HIGIENE BUCAL
Una correcta higiene bucodental es fundamental para conservar en las mejores condiciones nuestra dentadura, encías y boca. El cuidado de la boca empieza por cepillarse los dientes después de cada comida, el uso de hilo dental, acudir al dentista al menos una vez al año, y el control de la dieta, limitando el consumo de dulces.
Debemos tener en cuenta que la salud de nuestros dientes y boca está íntimamente relacionada con nuestro bienestar general. Actos tan básicos como masticar y tragar la comida son esenciales para nuestra nutrición y para disfrutar de un buen estado de salud.
Aparte de nuestra salud física, debemos tener en cuenta nuestra autoestima e imagen, una mala salud bucodental también puede afectar de manera negativa a nuestras relaciones sociales. Además un dolor de muelas puede incluso incapacitarnos para acudir a nuestro puesto de trabajo.
Si queremos que el cepillado de los dientes cumpla su función, debe ser parte de nuestra higiene diaria al levantarnos, después de cada comida y, antes de acostarnos. Pero cepillarse los dientes correctamente también requiere su práctica. Si no lo hacemos bien puede provocar un efecto nocivo sobre nuestra salud bucodental: irritar las encías, dañar nuestros dientes y esmalte...
La técnica correcta para cepillarse los dientes es realizando movimientos verticales desde la encía superior a la inferior y viceversa. En el caso de los dientes inferiores, el movimiento debe comenzar en el límite de la encía y dirigirse de abajo arriba.
A la hora de cepillarse los dientes es importante emplear una pasta dental que contenga flúor, ya que previene la formación de caries, tanto en niños como en adultos.